Tratamientos de la enfermedad de Alzheimer

Por el Dr. Ananya Mandal, MD

Si bien no hay cura para la enfermedad de Alzheimer, hay medicamentos que pueden prevenir o ralentizar la progresión de la enfermedad, así como mejorar algunos síntomas de la enfermedad.

La enfermedad de Alzheimer avanza lentamente, con síntomas iniciales que se presentan como problemas de memoria y confusión, por ejemplo, y luego progresan a la completa desorientación y el fracaso para reconocer incluso a familiares o amigos. Con el tiempo, los pacientes son incapaces de llevar a cabo las tareas cotidianas y dependen completamente de los cuidadores. La tasa de progresión varía de persona a persona. La enfermedad de Alzheimer puede progresar por alrededor de diez años, pero cuando los pacientes finalmente mueren, la causa de la muerte suele estar relacionada con otra complicación como la neumonía, que representa hasta dos tercios de las muertes en estos pacientes.

Algunos de los enfoques de tratamiento utilizados para la gestión de pacientes con enfermedad de Alzheimer son los siguientes:

Medicamentos - Actualmente se prescriben cinco medicamentos, incluyendo donepezil, galantamina, rivastigmina y memantina. Sin embargo, el beneficio de usar estos fármacos es pequeño y no se ha demostrado que ninguno de ellos demore o retrasa significativamente la progresión de la enfermedad.

Como la actividad reducida de las neuronas colinérgicas es una característica bien conocida de la enfermedad de Alzheimer, los inhibidores de la acetilcolinesterasa se utilizan para disminuir la degradación de la acetilcolina (ACh) y por lo tanto aumentar el nivel de ACh en el cerebro. Estos fármacos han demostrado beneficiar a los pacientes con enfermedad leve a moderada y algunos estudios sugieren un beneficio para aquellos con enfermedad avanzada.

Los fármacos antipsicóticos se pueden prescribir para combatir síntomas como la agresión o la psicosis, pero se han relacionado con efectos secundarios como el deterioro cognitivo y el accidente cerebrovascular, lo que impide su uso regular. El uso prolongado de antipsicóticos se ha relacionado previamente con un mayor riesgo de muerte.

Durante la fase temprana a media de la progresión de la enfermedad, se pueden hacer cambios en el entorno de vida y estilo de vida para ayudar a aumentar la seguridad de los pacientes y reducir las demandas de los cuidadores. Por ejemplo, pueden instalarse cerraduras de seguridad y se deben usar etiquetas para asegurar que los artículos del hogar estén claramente identificados. Los alimentos se pueden purificar o un tubo de alimentación se utiliza para hacer frente a cualquier problema de deglución.

A medida que la enfermedad de Alzheimer progresa y los pacientes comienzan a tener dificultades para mantener su higiene personal y salud, problemas como la mala salud dental y la desnutrición surgen. Tales condiciones requieren una gestión profesional, que puede depender en gran medida durante las etapas avanzadas de la enfermedad.

Las intervenciones conductuales también se usan para ayudar a identificar y manejar los hábitos de vida que conducen a problemas como la incontinencia, por ejemplo.

Opinión de Sally Robertson, BSc